Frente a esta desigualdad distributiva, el trabajo sugiere dos alternativas para una descentralización política y económica: una vía privada, que consiste en generar incentivos para la aparición de centros regionales alternativos e inversión para su desarrollo, y una vía pública, que consiste en que el Estado asuma un papel en la redistribución de recursos, ya sea para la creación de centros secundarios o para compensar a la periferia rural
ey compare todo un candidato , jurando por todo los sacramentos del nuevo mileño.